Uber y Lyft están destrozando a los taxistas de Chicago

Las nuevas aplicaciones de transporte están recibiendo una calificación de una estrella por parte de los taxistas de Chicago, algo que no nos sorprende dado que esta aplicación de la tecnología está desafiando su medio de vida. Lo mismo ocurre en muchas grandes ciudades por medio mundo, las cuales están con los ojos puestos en las primeras ciudades americanas, como San Francisco o Chicago en este caso, que lo integraron para ver cuáles son las posibles situaciones futuras ante estos cambios. En España el debate está en su plenitud, con paros del taxi incluidos.

Mientras que Uber y Lyft se expanden, los ingresos de los taxistas han caído un 40% en los últimos tres años, mientras que el 42% de los taxis en Chicago no están ya operando, según un estudio publicado por el sindicato de taxistas de la ciudad.

Esta disminución se puede ver en el ingreso mensual medio que tiene cada licencia de taxi en activo, considerando licencia como el derecho a captar pasajeros en la calle. La media se ha reducido a 3.206 dólares por licencia, frente a los 5.276 dólares que obtuvieron en enero de 2014, según el estudio.

Es un resultado directo de un número cada vez menor de taxistas. El número de pasajeros de taxi es ahora de aproximadamente 1,1 millones al mes, menos de la mitad de la habitual cifra de 2,3 millones a principios de 2014.

De esta forma, cada vez es más difícil no solo poder acceder y mantener una licencia, sino también pagar los préstamos contraídos para financiar las compras, pues un activo que antes podía calificarse de conservador ahora comporta un muy alto riesgo financiero por esta entrada de competidores, o por esta falta de regulación, o por simple avance tecnológico. Más de 350 notificaciones de ejecución hipotecaria se han iniciado contra taxistas en este año 2017, en comparación con 266 el año pasado y solo 59 en 2015.

El valor de mercado de las licencias también refleja la disminución de la demanda. A día de hoy se venden por unos 50.000 dólares, cuando hace tan solo 5 años el precio rondaba los 350.000 dólares, según datos del Departamento de Asuntos Empresariales y Protección al Consumidor de la ciudad de Chicago. El precio más bajo pagado por la transferencia de una licencia este año es de 35.000 dólares.

Con el fin de luchar contra los costos crecientes y la competencia, el sindicato de taxistas recientemente pidió a la ciudad que considerase permitir que los taxis más antiguos permanezcan en servicio de forma que se les exima de pagar el impuesto terrestre de 98 dólares/mes y otra tasa de 1.000 dólares de carácter bianual necesaria para ir renovando la licencia.

En España, en plena lucha entre compañías tipo Uber y el sector del taxi, con paros de protesta incluidos, parece algo lógico pero temporal, ya que el gobierno deberá mover ficha para regular un sector que, no olvidemos, atiende al mayor beneficio común y eso significa precios más baratos para el cliente. Aunque lo óptimo sería buscar una solución para que los taxistas no pierdan en exceso el valor de sus licencias, sin poner freno en cualquier caso al avance de Uber y otras compañías tecnológicas.

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