La Internacionalización de las pymes españolas como tabla de salvación

No es mi objetivo entrar a discutir las distintas medidas adoptadas por los distintos gobiernos para reactivar la economía puesto que indudablemente acabaríamos entrando en el debate político en el que nos vemos sumidos en los medios tras las pasadas elecciones municipales y autonómicas realizadas el pasado día 24 de Mayo.

Pero sí me gustaría reflexionar sobre algunos puntos clave de nuestra economía que me llevan inexorablemente a pensar en la internacionalización de las empresas españolas como en esa tabla o bote salvavidas que nos puede ayudar a remontar el vuelo con garantías, bien sea a través de las exportaciones (tanto de productos como de servicios) así como a través de inversiones, ejecuciones de obras o implantaciones en el exterior.

El paro como lastre… la corrupción como lacra

Estaremos TODOS de acuerdo en que el mayor lastre de la economía de nuestro país es la elevada tasa de paro que hay en la actualidad (vale, aceptamos la corrupción endémica que corroe nuestras instituciones como otra lacra que debilita el sistema).
Acabar con ese paro es el objetivo primordial que todo gobierno debería tener como fijación obsesiva para poder reactivar el consumo interno en el país. Si no se acaba con el paro para reactivar el consumo, sólo nos queda el turismo o la exportación. Siendo España el país con el sector turístico más competitivo y ocupando el tercer puesto en el ranking de visitantes a nivel mundial (por detrás tan solo de Francia y EEUU) está claro que este sector es uno de los grandes motores que generan trabajo (desgraciadamente estacional) y crecimiento.
Pero no sólo de pan vive el hombre, así que también hemos de explotar las exportaciones. Hay que ponerse las pilas y salir fuera porque somos mucho más competitivos de lo que nos creemos. El núcleo fuerte de mi experiencia en el mundo del comercio internacional viene de la mano de ingenierías en las que he podido comprobar el saber hacer y la fortaleza de las pymes españolas dentro de muy diversos y variados ámbitos.
Por lo tanto, el miedo que hay en España a salir al exterior está fundado en el desconocimiento. De hecho, es curioso apuntalar la idea de que se producen menos impagos dentro del comercio internacional que en nuestros propios mercados interiores, debido en gran medida a los mecanismos de los que disponemos en el comercio exterior para asegurar las operaciones.

Las vías que tenemos para salir fuera son muy diversas. Podemos salir a través de:
  • LA INVERSIÓN: participación solitaria en empresas locales del país de destino. Partners. Establecimiento propio empresarial en el país de destino, o establecimiento e almacenes de distribución en país de destino (Tipo de aportaciones: Dineraria, capitalización de reservas, equipo capital…)
  • o través de las relaciones COMERCIALES (Ventas  de bienes y servicios, directas, o través de distribuidores o a través de agentes comerciales, etc.

No obstante también hay obstáculos que tendremos que tener en cuenta y que iremos estudiando con más detalle (y cómo blindarnos ante ellos): Distancias, legislaciones, divisas, idiomas, gastos, competencia, leyes… Barreras técnicas: Homologación y certificación.

Por lo tanto, las distintas medidas adoptadas por nuestros gobiernos (autonómico y central) en apoyo de la internacionalización, desde mi punto de vista van en la dirección correcta. Ahora la pelota está en nuestro tejado, en el tejado de las pymes, y de nosotros depende aprovechar todos los recursos que tenemos a nuestra disposición.

Consultor: Rafael Campillo Lorenzo, Consultor en Comercio Internacional.

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