El enigma de Satoshi Nakamoto y el nacimiento del Bitcoin

Se trata de una leyenda que ha surgido a partir de una serie de hechos: alguien utilizando el nombre de Satoshi Nakamoto lanzó el software para Bitcoin a principios de 2009 y su contacto con los usuarios era a través de email, pero nunca ha sido por teléfono o en persona. Un par de años más tarde, en 2011, al igual que la tecnología que creó comenzó a tener una mayor atención por parte del público en general, los emails dejaron de ser respondidos. De pronto, Satoshi ya no estaba. Pero la historia es bastante más larga.

Durante el último año, mientras leía cientos de artículos relacionados con Bitcoin, su uso y su desarrollo futuro, era difícil evitar el ser atraídos por el enigma casi mítico ya de la identidad de Natoshi Nakamoto. La revista Newsweek publicó en portada un artículo que causó sensación, en el cual comentaba que Natoshi era un ingeniero desempleado de 60 años que vivía en los suburbios de Los Ángeles. Pocos días después de la noticia la mayoría de las personas con ciertos conocimientos sobre Bitcoin habían llegado a la conclusión de que la persona que habían retratado no era el hombre clave del origen del Bitcoin.

Muchos en la comunidad Bitcoin comentan, en defensa de la decisión de permanecer en el anonimato del creador de Bitcoin, que no quieren ver un misterio resuelto. Pero incluso entre los que dicen esto, pocos podían resistirse a perseguir las pistas que el fundador ha ido dejando, no sabemos si con intención o no. Otra de las aproximaciones a su identidad real, apuntada por muchos programadores y empresarios, sería la de un hombre estadounidense de perfil solitario y origen húngaro llamado Nick Szabo.

En este caso, el señor Szabo negó que él era Satoshi, como lo ha hecho reiteradamente en los emails enviados por él. Sin embargo, reconoció que su historia deja pocas dudas de que él estaba entre un pequeño grupo de personas que, durante décadas, trabajaron de forma colaborativa en la búsqueda de un sistema como el Bitcoin y crearon muchas partes que después acabaron por integrarse en la moneda virtual. En concreto, la contribución más destacada de Szabo fue un sistema previo al Bitcoin conocido como ‘pedazo de oro’ (bit gold) que logró muchos de los objetivos de la moneda virtual utilizando herramientas similares de matemáticas avanzadas y criptografía.

Puede que sea imposible probar la identidad de Satoshi hasta que la persona o las personas que hay detrás de la cortina del Bitcoin decidan presentarse y demostrar la propiedad de las cuentas electrónicas referidas al viejo Satoshi. En este punto, la identidad del creador ya no es importante para el futuro de Bitcoin. Satoshi dejó de aportar al proyecto en 2011, la mayoría de código fuente es abierto y ha sido reescrito con posterioridad por un grupo de programadores cuyas identidades se desconocen.

Pero la historia del húngaro Szabo da una idea del desconocimiento existente acerca de la moneda virtual. El software de Bitcoin no era un rayo de la nada, como a veces se supone, sino que fue construido sobre las ideas de varias personas durante varias décadas.

Esta historia es algo más que una cuestión de curiosidad. El software ha llegado a ser visto en los círculos académicos y financieros como un avance de la informática significativa que puede remodelar la forma del dinero fiduciario existente hoy en día, tal y como lo conocemos. ¿Está una revolución financiera en marcha? Recientemente, los bancos como Goldman Sachs han dado los primeros pasos para adoptar e integrar el Bitcoin.

El propio Szabo ha seguido participando en silencio en el proyecto. A principios de 2014, Szabo se unió a Vaurum, una startup de Bitcoin situada en Palo Alto (California, USA) y que estaba operando en modo oculto y cuyo objetivo era mejorar el método de intercambio de la moneda. Tras su llegada, según algunas personas de la compañía que hablaron de forma anónima, Szabo ayudó a reorientar la empresa para aprovechar la capacidad del software de Bitcoin para los llamados contratos inteligentes, que permiten las transacciones financieras de aplicación inmediata.

Tras llevar el señor Szabo a la compañía a un nuevo rumbo y cambiar el nombre de la misma por el de Mirror (espejo), actuó sobre el capital incluyendo a otros inversores y elevando a 12,5 millones de dólares la participación de fondos de capital riesgo.

El papel de Szabo se ha mantenido en secreto debido a su deseo de privacidad. Mientras todavía estaba allí, sin embargo, sus conocimientos y destrezas en muchos ámbitos hacía pensar a sus compañeros de trabajo que muy posiblemente algo tuviese que ver con la creación del Bitcoin, aunque formase parte de un equipo.

Una vez, en una reunión de hedge funds promovida por altos cargos de Goldman Sachs, uno de los invitados era Szabo, que por aquella época seguía en Vaurum. Algunos de los comentarios de personas que hablaron con él es que era bastante reservado, y cuando se le citaban los rumores que circulaban sobre él en internet acerca de su brillante pasado como profesor de derecho en la universidad y como creador de Bitcoin solía recurrir a “bueno, voy a decir esto, con la esperanza de dejar las cosas claras: no soy Satoshi y no he sido profesor de universidad; de hecho, nunca fui profesor en una universidad”. Según algunos, cuando se comentaba la maestría con la que se habían unido ciertas piezas clave del Bitcoin él comentó que su (de ellos, de su grupo de trabajo anterior acerca de la moneda virtual) Bit Gold aportó ya luz con algunos de esos temas como son los títulos de propiedad seguros y sellos de tiempo digital, conceptos clave que han hecho posible Bitcoin.

 

 

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