Por qué la creación de 1 millón de empleos en España es una mala noticia

España creó cerca de 500.000 puestos de trabajo en 2014, más que cualquier otro país de la zona euro excepto Alemania. Con una previsión de crecimiento bastante optimista de un 2,9% del PIB en 2015, el presidente Mariano Rajoy, predice la creación de otros 500.000 puestos de trabajo para el segundo semestre de 2015 también, basándose en los beneficios obtenidos por las duras reformas realizadas en materia laboral allá por el año 2012, cuando el país estaba sumido en una histórica crisis.

Pero las malas noticias son que casi todos los trabajadores están con contratos temporales, mal pagados y, lo que es quizá más importante, sin salida. Esta situación laboral tiene en España el nombre de ‘contrato basura’. Los datos del gobierno muestran que el 92% de los puestos creados son temporales, algunos de ellos incluso de apenas unos días. Una cuarta parte de los contratos firmados durante los tres primeros meses de 2015 fueron de una semana o menos. Los contratos temporales en España suponen un salario medio de 12.000 € anuales, alrededor de la mitad de lo que cobra un trabajador fijo.

Alberto Naveiras, electricista de 36 años, y su novia Esther Mansilla, cocinera de 31 años, residentes en Madrid, llevan años saltando de un contrato basura a otro, intercalados con períodos de desempleo, todo desde que en 2012 fuesen despedidos de sus trabajos estables. A mediados de junio, Mansilla consiguió su décimo contrato temporal ayudando en un restaurante de la capital española para cubrir el período de primavera referente a un aumento en el número de bodas. El último contrato, comenta, ha sido la supervisión y el mantenimiento en un complejo de apartamentos durante 16 horas a la semana. “Se puede tener la experiencia y una buena educación, pero es imposible encontrar un trabajo a tiempo completo”. Las empresas se aprovechan de las circunstancias mediante la contratación, despido y recontratación con unos nuevos contratos temporales, siempre con condiciones que dejan mucho que desear.

Los españoles universitarios tampoco se han librado de esta nueva situación. Víctor Laste, un veterinario de 35 años de edad, terminó trabajando como exterminador de plagas en Madrid después de haber perdido su trabajo en 2010 y pasar varios meses sin encontrar un trabajo específico de su campo. Recientemente comenzó su propio negocio de control de plagas. “Es algo mucho menos seguro, la situación actual no permite el desarrollo de una vida normal, ni trabajando por cuenta propia ni trabajando para otros”, comenta Laste, padre de dos hijos.

Incluso un mal trabajo, ahora, es mejor que no tener trabajo, especialmente en un país donde el desempleo llega a un 22,7%, la tasa más alta de la zona euro después de Grecia. “Nadie está diciendo que al contratar a alguién a tiempo parcial por 500 euros tenga sus problemas resueltos y pueda llevar una vida digna” apunta Javier Díaz-Giménez, profesor de economía de la Escuela de Negocios IESE en Madrid. Sin embargo, “España necesita 2,5 millones de puestos de trabajo”.

Sin embargo, España está bloqueada en un sistema en el que algunos trabajadores se aferran a sus trabajos a largo plazo con un salario digno y protecciones generosas, mientras todos los demás se dedican a ‘trabajos basura’ sin salida. La situación es mala, no sólo para los trabajadores temporales, sino también para la economía española, y ofrece lecciones que deberían considerarse a nivel europeo, sobre todo por su lucha, de ideales tal vez, por poner en marcha el crecimiento y la competitividad.

Un aspecto a tener en cuenta es que, contrariamente a lo que en muchos casos se podría esperar, el empleo temporal es menos atractivo para los posibles empleadores. Las investigaciones realizadas por los economistas en España y en otros países confirman que los trabajadores temporales son menos productivos que los tienen contratos a largo plazo, en parte porque no se obtiene la formación en el puesto de trabajo. Esta formación podría marcar una gran diferencia en España, que tiene una de las tasas de abandono escolar más altas de Europa Occidental, con un 45% de los jóvenes que carecen de una formación secundaria.

España también se ve afectada por sus vecinos europeos en cuanto a gasto en investigación y desarrollo, en cuanto a que podrían atraer a empleos mejor remunerados en industrias como la farmacéutica y la tecnológica, hecho este que es parte de uno de los objetivos prioritarios de la Comisión Europea y de la propia Unión: la movilidad laboral. España “nunca tuvo un gran programa de investigación e innovación”, apunta Irene Cortés, una médico de cuidados intensivos que abandonó Madrid en 2012 para aceptar un trabajo de investigación en el Instituto Nacional de Salud en Estados Unidos. Pero después de la crisis financiera de 2008, el gasto en I+D se redujo aún más. “Ahora no hay nada”, comenta.

Otra lección es que la reforma laboral puede ser contraproducente si no es en profundidad y las medidas de urgencia tomadas en medio de la crisis no se modifican. Las reformas de España en 2012 limitaron el poder de los sindicatos y la reducción de los pagos obligatorios a los trabajadores despedidos, movimientos que se esperaban para frenar el crecimiento de los salarios y facilitar a los empleadores a contratar y despedir. Pero los recortes salariales fueron soportados en su totalidad por los trabajadores temporales, cuyos salarios promedio han caído un 20% mientras que los derechos de los trabajadores a largo plazo apenas se movieron. Aún así, aún cuando el coste de despido de trabajadores a largo plazo ha disminuido, sigue siendo muy superior a la media europea, dice Federico Steinberg, analista del Real Instituto Elcano, instituto independiente, en Madrid. Esto deja a las empresas en una situación muy favorable para simplemente disponer de contratos temporales y muy pocos o ninguno a largo plazo.

El resultado final es que España es “uno de los países menos amable, al menos en el mundo desarrollado, para crear puestos de trabajo”, dice Gayle Allard, profesor de Economía de la IE Business School en Madrid. “Los salarios son bajos porque la productividad es baja, pero la productividad es baja en parte debido a la alta contratación temporal. Es sólo un círculo vicioso”.

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