Los imperios de las dietas disociadas

Los que catapultaron definitivamente estas ideas fueron el matrimonio Diamond, los autores de Fit for Life (en España traducida como La Antidieta), que literalmente se han forrado con su libro. En este enlace podemos ver a Harvey en una reciente entrevista, ya un poco deteriorado, que afirma que su falta de salud no se debe a la falta de eficacia de sus métodos, sino a que en Vietnam le afectó gravemente el agente naranja. Pues vale.

Su libro, La Antidieta.es un escrito al más puro estilo “autoayuda yanki”, totalmente repleto de falsedades. Los Diamond se basan en extravagantes principios establecidos hace más de cien años por médicos alternativos que pensaban que todos los medicamentos son un veneno. Para justificar sus recomendaciones de comer los alimentos separados, aportan argumentos en los que mezclan chapuceramente conceptos diversos: Que si el entorno ácido o básico de la digestión, que si los “ciclos naturales” y horarios preferentes de nuestro organismo para transformar los alimentos…

Evidentemente, ninguno de estos conceptos está en ningún manual moderno de fisiología, endocrinología o metabolismo sencillamente porque son falacias, es decir, afirmaciones que suenan a verdaderas pero que son barbaridades científicas. Porque nadie las ha demostrado nunca. Las explicaciones que dan suelen estar plagadas de errores y a menudo incluyen la verborrea habitual del lenguaje pseudocientífico, para dar cierto caché a lo que dicen y aprovechar también la eficacia que siempre produce meter un poco de miedo: que si energías, que si esencias, que si tóxicos que nos engordan, que si la comida se pudre en el cuerpo en lugar de digerirse… Por no hablar de los ridículos ejemplos y analogías: Que si los animales en la naturaleza comen mucho más sano que nosotros (claro, por eso se mueren a patadas por parásitos, infecciones digestivas y malnutrición), que si hay civilizaciones que viven más de cien años…

Como es de esperar, las referencias científicas que incluyen todos estos libros son escasísimas, por no decir nulas. Y las que hay dan pena. La mayoría son muy antiguas, de hace muchas décadas e imposibles de encontrar por ningún lado. Suelen ser de temas periféricos (comer vegetales, comer carne), nunca incluyen ninguna referencia rigurosa y contrastada que demuestre que comer los alimentos de forma disociada sirva para perder peso.

Un estudio de ese tipo sería bien sencillo de hacer. Bastaría dividir personas en dos grupos y darles a comer los mismos alimentos a ambos, pero a uno de ellos de forma disociada y al otro no. Es lo que se hizo en este estudio que se publicó en el International Journal of Obesity en el año 2000 “Similarweight loss with low-energy food combining or balanced diets”, que yo sepa, el único estudio medianamente serio al respecto, y el resultado fue el esperado: Los que comieron disociado no obtuvieron ninguna ventaja significativa respecto a los que no lo hicieron. Los Diamond, a pesar de haber ganado millones, no han promovido ningún estudio para dar solidez a su método. Ni lo harán nunca, claro.

Como ocurre con la mayoría de los métodos milagrosos, hay gente que lo prueba y pierde peso a corto plazo. El famoso “a mi me funciona”. Si todos los “a mi me funciona” de todas las dietas funcionaran, valga la redundancia, la obesidad habría desaparecido para siempre. En este caso ese adelgazamiento inicial es perfectamente lógico, ya que además de disociar, exigen la restricción de bastantes alimentos: Carnes, dulces, harinas, grasas… Y claro, así sí que funcionan, al menos por un tiempo. Pero no por disociar, claro.

Esta dieta, más que del grupo de “dietas milagro”, es de las “dieta estafa”.

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