Este será el automóvil de las ciudades del futuro

Vino para quedarse. Todo apunta para que el camino, en las próximas décadas, se haga a bordo de coches eléctricos. Los automóviles movidos a combustibles fósiles dejarán de ser los grandes protagonistas de las carreteras, sobre todo los coches diésel, por mucho que eso cueste a los adeptos de motores a gasóleo.

Un poco por todo el planeta, se multiplican las medidas para restringir, o incluso prohibir, la circulación de coches movidos exclusivamente a combustibles fósiles. Cada vez más, los vehículos convencionales empiezan a tener su existencia condicionada por una serie de medidas que ya son una realidad.

Varios países, como Francia, Alemania, Noruega, Holanda y el Reino Unido ya han anunciado que van a prohibir la venta de coches con motor de combustión hasta 2050. Noruega, por ejemplo, ya ha anunciado que quiere reducir drásticamente la venta de vehículos con motor únicamente a la combustión y que pretende prohibir la circulación a vehículos no eléctricos a partir de 2025. Se trata del país con la mayor tasa per cápita de coches eléctricos en el mundo: más del 50%.

Al menos 11 ciudades europeas, entre ellas Madrid y París, van a prohibir, a partir de 2020, la entrada de coches a gasóleo anteriores a 2014. Se siguen todos los demás coches diésel, incluso los recientes, que no se permitirán a partir de 2025. El número de ciudades que imponen restricciones en esta materia seguirá aumentando.

Lisboa es, por ahora, la única ciudad portuguesa que aplica medidas restrictivas a la circulación de coches antiguos (sin distinción de combustible), prohibiendo la circulación, en varias zonas del centro de la ciudad, de vehículos con matrícula anterior a 1996 o 2000.

En el camino del planeta más verde

La lucha contra el cambio climático es, naturalmente, una de las principales motivaciones de las medidas restrictivas que han venido a adoptar los países. Pero lo que está en juego no es sólo la cuestión de las emisiones y el hecho de que los transportes representan alrededor del 25% de las fuentes de contaminación en la UE. Hay otras preocupaciones sobre la mesa, como la cuestión de la gestión de los recursos disponibles y, en particular, la urgencia de resolver los efectos de la contaminación en la salud pública. La mala calidad del aire, sobre todo en las zonas urbanas, mata actualmente casi medio millón de personas al año, según un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente divulgado a finales de 2016. La culpa es de las emisiones de partículas (PM10 y PM2,5) óxidos de nitrógeno (NOx), que se infiltra en los pulmones y son responsables de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Con cero emisiones, el coche eléctrico puede ser la solución en la lucha contra la contaminación en los grandes centros urbanos. El cambio de un automóvil con un motor alimentado por combustibles fósiles (gasolina, gasóleo, gas) por un coche movido a electricidad, es un pequeño paso que puede significar una enorme contribución a ciudades menos contaminadas, poblaciones más sanas y un planeta más limpio.

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