El lucrativo negocio del ‘spam’

A veces se limita a una inofensiva publicidad, pero en otras ocasiones incluye enlaces maliciosos y otros enrevesados trucos de hacking para obtener un beneficio ilícito a costa de estafar a un buen número de usuarios que siguen pecando de una excesiva inocencia. Y es que aún a día de hoy el negocio del ‘spam’ es muy lucrativo, un negocio con el que los delincuentes pueden ganar miles de euros.

Este mes las autoridades internacionales han conseguido atrapar a uno de los cabecillas de estas prácticas delictivas. Barcelona ha sido el destino final de una investigación que ha durado varios años. La Policía Nacional, en una operación con el FBI, detuvieron a Piotr Levashov, un individuo probablemente desconocido para la mayoría.

Este hacker ruso es el padre de Kelihos, una red de ‘botnets’ o redes de equipos que se ejecutan de forma autónoma y creada en 2010 que se ha utilizado para brutales campañas de ‘spam’ y robos de miles de bitcoins, así como ataques de denegación de servicio, acciones capaces de dejar fuera de juego durante horas prestigiosas herramientas de comunicación como Telegram o dejar sin conexión a la mitad de la costa este de USA.

Levashov, que solo tiene 36 años, ha hecho con estas prácticas una pequeña fortuna. Y es que algunos analistas como Brian Krebs estiman que el detenido pudo ganar en los últimos tiempos casi 600.000 euros solo con el ‘spam’, explicando así que ocupe el séptimo puesto del KROSKO, una especie de clasificación ATP que reconoce a los mayores ‘spammers’ del planeta.

Kelihos, la herramienta desarrollada por Levashov, es una estructura similar a la de otros hackers, con capacidad para enviar a diario más de millón y medio de emails y mensajes de otro tipo. Para ello, y según la investigación, infectó y tomó el control de más de 100.000 sistemas en todo el mundo, todo ello, claro está, sin que sus propietarios hayan sido conscientes de ello. Estos sistemas actúan como una red de sistemas zombies que duermen hasta que son despertados para ejecutar alguna tarea de fondo sin que el usuario lo perciba, distribuyendo el envío de los emails para evitar la prohibición que supondría el envío masivo de los mismos desde un solo sistema o una sola dirección IP.

España está a la cabeza de este envío masivo de emails. Levashov no solo utilizaba esta inmensa red para sus propios envíos, sino que los alquilaba a otros criminales para sus respectivas campañas, cobrando para ello las correspondientes tarifas: por apenas 200 euros uno podía enviar un millón de emails, unos 280 euros por envíos con publicidad engañosa sobre trabajo o subastas y unos 500 euros una timorata campaña de ‘phishing’.

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