Tim Cook

Apple dejará de informar sobre cuántos iPhone vende. Eso es un mal síntoma.

Apple obtiene grandes beneficios, con un ebitda continuado por encima de la media, con unos márgenes que son la envidia de todo Silicon Valley y de gran parte de las compañías tecnológicas de medio mundo, y con una capitalización bursátil de nada menos que 1 trillón de dólares.

A pesar de estos síntomas de fortaleza, Apple ha comunicado a los inversores el pasado jueves que dejará de informar sobre las cifras de ventas de uno de sus pilares: la venta de iPhones.

La compañía ha comunicado que no informará a partir de ahora sobre cuantos iPhone, iPad y Mac vende cada división geográfica de la misma. Sin estos datos, los inversores no dispondrán de información para hacer el seguimiento de precios medios de iPhone, un dato crucial para calcular el valor futuro en función del precio medio de venta pagado por los consumidores de estos productos de Apple.

La decisión, que invalida ya parte de las previsiones para este último cuatrimestre de 2018, no ha sido bien recibida por los mercados, cayendo el pasado viernes más de un 7%, una caída importante ante una decisión tan inesperada.

Durante gran parte del año, los inversores han ignorado las señales de aviso que el propio mercado ha dejado entrever sobre las grandes tecnológicas, y han seguido invirtiendo en ellas con unas previsiones de retorno por encima de la media. El último gran aviso ha sido la caída de las acciones de Netflix el mes de octubre pasado, con una caída de un 26% desde su nivel más alto, y Amazon está perdiendo a día de hoy un 19%. Es muy probable que los inversores sean más conscientes a partir de estos días acerca de los problemas que enfrentan estas empresas en sus negocios core.

Pero la decisión de Apple de hacer más opacos los datos de venta de su iPhone, iPad y Mac puede sugerir, más allá del simple hecho de falta de transparencia, una caída en ventas que puede arrastrarse durante más de un cuatrimestre, lo que haría que los inversores comiencen a desconfiar.

Las ventas de iPhone han caído en los últimos años, en parte por una triple causa: por una parte el cambio de política de USA, con un mayor riesgo internacional; por otra parte el cambio de segmento de los dispositivos, con unos precios mayores y orientados a un público con mayor poder adquisitivo; y, por último, con una nueva crisis a la vuelta de la esquina, que todos los analistas apuntan a que está ahí como un fantasma aunque no se sabe aún de qué tipo será. Suelo ser muy crítico con este último dato, pero la verdad es que se están dando todos los indicadores que apuntan a una crisis multinacional, con tintes de deuda pública de los estados y que afectará a uno de los principales compradores de tecnología a nivel mundial: los gobiernos.

Volviendo al tema, el precio promedio de venta de un iPhone es de 793$ en el segundo cuatrimestre de 2018, un aumento del 28% respecto al año anterior. Sin el volumen de ventas no será posible calcular el precio de venta medio, y a los expertos les será más difícil calcular la elasticidad de la demanda de los consumidores. “Creemos que los volúmenes unitarios y los ASPs son un reflejo de lealtad y satisfacción que los consumidores tienen en sus dispositivos” ha escrito Jeffrey Kvaal (Nomura tech) en un análisis realizado recientemente.

La venta de iPhones a un precio superior a un segmento menor del mercado ha sido una parte fundamental de la estrategia de Tim Cook desde que llegó. Con menos datos los inversores van a tener más complicado saber realmente si fue la estrategia correcta. La pregunta es, tras muchos años de calma y buenos resultados, ¿qué está ocurriendo en Apple?

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