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Squitex, ¿cómo podría combatir la guerra del plástico?

Las toneladas de plástico que habitan en la tierra y en los fondos marinos, podrían llegar a su fin. Ante la necesidad de reducir  el crecimiento desmesurado de este polímero,  los científicos trabajan para encontrar una solución, el instrumento clave podría ser el squitex.

Un posible remedio podría encontrarse en los dientes de los calamares. Su  principal componente es una proteína llamada squitex, la cual puede ser transformada en fibra. Además, posee otras considerables utilidades. Desde la fabricación de prendas de ropas inteligentes hasta la creación de materiales reciclables con capacidad autoregenerativa. Y la más interesante de todas, como combatir la contaminación de microplásticos.

El squitex tiene una serie de propiedades físicas ideales, tales como la elasticidad, flexibilidad, gran resistencia, amplia capacidad térmica y buen conductor eléctrico. Todas estas cualidades lo describen como un potente instrumento para la generación  de nuevos materiales. Al mismo tiempo, que aporta las mismas características que el plástico, será un material sostenible para el medio ambiente.

El sector textil, mayor fuente de contaminación por microplásticos

Los tejidos sintéticos derivados del petróleo, como el poliéster o el nylon, liberan microfibras durante el lavado, que hoy en día residen por todas partes. El squitex suministra una capa resistente a la fricción y al deterioro de los tejidos sufrido durante la acción mecánica del lavado.

Utilidades futuras

Se abre un horizonte en confecciones futuras de trajes resistentes a las agresiones de armas químicas y biológicas. Asimismo, ofrece grandes beneficios a los sectores de la biomedicina y de la defensa y seguridad, generando materiales útiles de última generación más invulnerables.

Técnica de producción

El proceso de producción se llevaría a cabo sin necesidad de utilizar este cefalópodo.  El biopolímero se puede producir directamente en el laboratorio, mediante el empleo de bacterias fermentadoras.

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