La FED no toca los tipos pero prepara nuevas subidas

Hoy se publicaban ciertas encuestas de opinión donde gran parte de los europeos afectados por la última crisis vaticinaban o se sentían preocupados por una nueva crisis que, según ellos, podría afectar en los próximos 3 años. Esto, unido a lo que los propios analistas comentan con sus artículos en medios económicos especializados, donde indican que según datos macroeconómicos se vislumbra una nueva crisis, esta vez con un trasfondo de deuda pública, deja un escenario preocupante no solo para Europa sino también para otras economías como USA, Rusia, Japón o China.

A lo largo de 2018 la previsión era que la FED aumentase los tipos de interés cuatro veces, de manera escalonada, para así disponer de mecanismos ante una posible situación de recesión. Sin embargo, Europa, que tomó el otro camino de la reducción de la inversión ante la última crisis, hecho que postergó según algunos economistas la salida de la misma, está ahora sin balas en la recámara para atajar una posible nueva crisis.

La FED (Reserva Federal de USA) no ha tocado esta semana los tipos, manteniéndose éstos entre un 2% y un 2,25% desde el pasado septiembre que fue cuando se produjo la última subida. Pero la intención es llevar a cabo antes de final de año una cuarta subida para completar esa estrategia fijada por el mismo organismo. La pregunta obligada es… ¿debería subir tipos el BCE o ya es demasiado tarde?

El BCE, llevado por una política de no perjudicar la economía de los estados más débiles en una situación de crecimiento a corto o medio plazo, ha intentado mantener el crecimiento global de la UE, y ahora el continente se encuentra con la difícil situación de nuevo: una posible crisis y una peor situación de partida que la anterior de 2008, al menos en lo referente a bajada de tipos para salvaguardar ese crecimiento.

La Fed ha subrayado lo saneada que está la economía americana, lo que anticipa un nuevo incremento antes de que acabe el año. La última reunión del organismo estadounidense es el próximo diciembre, los días 18 y 19 de diciembre. De hecho, sería probable que esa cuarta subida se produjese en esos días, cuarta del año y octava de Janet Yellen, expresidenta del banco central americano, que fue la que tomó la decisión de comenzar a encarecer el precio del dinero.

Ahora es Jerome Powell la que dirige la FED, y según los datos que se manejan no hay excusas para no seguir subiendo los tipos. ¿Es este crecimiento fruto de la política expansiva americana seguida como respuesta a la crisis o tiene más que ver con Trump? La verdad es que puede que ambos hechos tengan mucho que ver. La economía crece por encima de un 3%, un ritmo que permite la creación de empleo, situando así la tasa de paro en el nivel más bajo desde los años 60, con unos salarios en alza y al mayor ritmo desde 2009. Y con una inflación estable alrededor de un 2%. Los datos, como se observa, son muy buenos.

Además, la incertidumbre de las elecciones de mitad de mandato ya se han despejado y los mercados siguen al alza con tranquilidad la estable situación de división del Congreso de USA, cuya Cámara de Representantes estará a partir de enero controlada por los demócratas, mientras que el Senado estará en manos de los republicanos. Esto no significa que Trump no siga con fuerza al frente del ejecutivo, y ese no debacle en las últimas elecciones se nota con fuerza en los mercados.

La FED ha aprobado todas esas subidas por unanimidad de sus miembros, y ese consenso no parece que vaya a fracturarse ahora. Ni siquiera Trump, que ha criticado abiertamente y con dureza esta política monetaria de la FED ante el temor de que implique una desaceleración del crecimiento. Pero es normal, Trump necesita ser reelegido en 2020 y para eso una economía lo más fuerte posible, aún a riesgo de renunciar a una senda de crecimiento estable a largo plazo para obtener una pendiente mayor ahora antes de esa fecha. Es por esto que puede que tengan sentido esos ataques al equipo de Powell.

Por supuesto falta también la acción reguladora del propio mercado, que actúa con presiones en el otro sentido. Nick Watson, gestor de fondos de Janus Henderson, pronostica que esa división en el reparto de poderes entre Senado y Cámara de Representantes puede contribuir a una menor pendiente de crecimiento, y eso podría reducir las presiones del mercado, que básicamente son unas mayores expectativas de tasas de interés, un aumento de los rendimientos de los bonos y una mayor fortaleza del dólar.

 

 

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